Hoy arranca la carrera por la tarjeta del PSUV. Los aspirantes a gobernadores y alcaldes serán presentados en actos que se realizarán en las capitales de los 23 estados del país que concurren a elecciones en noviembre.
El viernes la dirección nacional de la tolda roja debatió el reglamento que normará la campaña, redactado por el coordinador de organización, Jorge Rodríguez. El instrumento plantea que la actividad proselitista debe limitarse al contacto directo con las bases, evitar la exposición mediática y prohíbe la colocación de afiches. Aquel que quebrante el código interno sufrirá una amonestación verbal y pública, y hasta podría ser obligado a declinar.
A los precandidatos se les exige que al final presenten sus libros contables, donde especifiquen lo invertido en promoción, y que estén dispuestos a aceptar la derrota. Además, la cúpula del PSUV fija una restricción adicional: En ningún caso los perdedores podrán inscribirse como abanderados de un partido de la Alianza Patriótica.
Los rojos creen que algunos dirigentes pueden utilizar estas primarias como un trampolín para saltar a otras agrupaciones de la revolución y competir en noviembre. Los directivos reclaman madurez ante el fracaso.
Las encuestas desempeñaron un papel fundamental en la ubicación de ciertos liderazgos. Aunque 15 estados le reclamaban, los sondeos terminaron empujando a José Vielma Mora hacia Táchira. Para esa región se barajó el nombre del primer vicepresidente del PSUV, Alberto Müller Rojas, que por motivos de salud quedó apartado. Las mismas razones dejaron a Alí Rodríguez Araque fuera de la competencia en Mérida.
En el municipio Sucre de Miranda, la opción de Jesse Chacón cohesiona el voto chavista y permite resguardar para el futuro a Héctor Rodríguez. PPP